MÁS
DE UNO PENSAREMOS QUE ESTOS HÁBITOS SON DE LO MÁS NORMAL, PERO LO CIERTO ES QUE
SE TRATA DE UN PROTOCOLO DESCRIPTIVO DE AUTOSABOTAJE. ENERO 2016.
La depresión es parte del
acervo cotidiano de hábitos; parece ser ya una forma constante
en la máquina
contemporánea que nos aliena. La rutina de las redes sociales, la movilidad
corporal y el estado anímico son
comportamientos que, si adquieren formas inconscientes, sabotean tu estilo de
vida.
Estas son formas en
que ejerces ese autosabotaje, según Health.com:
1.
Caminar encorvado
La personalidad, la
composición física y el estado de ánimo afectan la postura considerablemente,
según indican investigaciones del Journal of Behavior Therapy and Experimental
Psychiatry. Los experimentos observaron que las personas que caminan agachadas
experimentaron peores estados que las que tenían una postura más erguida. El
lenguaje corporal decaído mostraba el pensamiento negativo bajo el que se
encontraban.
Cómo
mejorarlo: Levanta el
mentón, evita las posturas encorvadas frente a la computadora. Camina erguido,
alinea la columna y los hombros. Te sentirás extraño al principio, pero puedes
llegar a una corrección total de la postura. Si no la recuerdas, acuéstate en
el piso y levanta la frente, coloca los hombros en el suelo y sujeta un poco el
abdomen.
2.
Ser adictos a fotografiarlo todo
“El lente de la cámara es un
velo ubicado frente a los ojos de las personas y estas no se dan cuenta de que
está posado delante de ellas”, dice la doctora Diedra L. Clay, profesora del
Departamento de Consejería y Salud Psicológica de la Bastyr University en
Kenmore, Washington. Ya sea una selfie o para Instagram, sacar fotos de todo lo
que se vive y hace va logrando que se obstaculice la forma en que se percibe y
recuerda el mundo, según la revista Psychological Science. En un estudio se
observó a un grupo de participantes en un paseo por un museo en el cual se
dedicaron a tomar fotos de algunos objetos, mientras otras personas sólo
presenciaban el tour. A los que fotografiaron los objetos se les hizo más
difícil recordar el contexto y las características relacionadas con ellos,
mientras que los que los miraron directamente sí pudieron fácilmente recordar
información relacionada con los objetos.
Qué
hacer: Observa las
cosas alrededor para contextualizar foto, o deja de tomar tantas fotos.
3.
Permitir que un bully, un acosador, desgaste lo mejor de nosotros
El bullying existe en todos
lados, escuela, trabajo, casa, calle. Más de 70% de las personas han reconocido
haber tenido que lidiar con colegas abusivos en su trabajo, según explica la
doctora Erin K. Leonard, psicoterapeuta en ejercicio y autor del libro
Terrorismo emocional: Rompiendo las cadenas de una relación tóxica.
Aproximadamente 35% de la fuerza laboral de Estados Unidos (54 millones de
trabajadores) es objeto de abusos cometidos por colegas en algún punto de su
carrera profesional, según indica el Instituto de Supervisión de Abusos en el
Trabajo de EE.UU:
Cuando las personas sufren
ataques maliciosos continuos dentro de los lugares en los que deben preservar
su dignidad y autoestima puede ser una situación devastadora para ellas. Los
abusos constantes hacen que se vuelva volátil tu salud emocional y pueden
ponerte en una situación en la que incluso algo tan sencillo como levantarte en
las mañanas para ir a trabajar se convierta en una tarea difícil de realizar.
Cómo
salir del bullying: El
Workplace Bullying Institute recomienda que, primero, visites a tu doctor para
discutir tu salud física y mental. Después, cuando hayas documentado la mayor
cantidad posible de interacciones con el bully, sigue el plan de acción de tres
pasos de la organización.
4.
No hacer ejercicio
De acuerdo con un nuevo
estudio de JAMA Psychiatry, si te haces más activo al menos 3 días a la semana,
tu riesgo de estar deprimido disminuye en un 19%. Después de estudiar a más de
11 mil personas nacidas en 1958 y grabar sus síntomas depresivos y niveles de
actividad física en intervalos regulares, investigadores del University College
London encontraron una clara correlación entre la actividad física y la
depresión. Las personas que estaban deprimidas eran las menos activas, mientras
que aquellas más activas tenían una menor tendencia a deprimirse. De hecho, por
cada vez que se encontraban activas, el riesgo de deprimirse disminuía en un
6%.
Cómo
solventarlo: Haciendo
ejercicio. Cualquier actividad física al menos cuatro veces a la semana,
correr, nadar, practicar bicicleta, ir al gimnasio o practicar algún deporte,
puede bajar tu nivel de depresión.
5.
Postergas los asuntos pendientes
Dejar para después lo que
puedes hacer hoy (procrastinar) es una de las formas de no hacer lo que no nos
gusta hacer, lo cual genera ansiedad, miedo al fracaso y destruye los nervios.
Hazlo
ahora: Practica
ejercicios antiestrés, terapia ocupacional, de gritos o escucha un poco de
música, trota, ve al parque o a la lucha libre, ya que es importante que las
actividades en las que te involucres puedan desintegrar la ansiedad. Incorpora
diversión a tus hábitos.
6.
Tomarse la vida demasiado en serio
Si te enoja que las cosas no
se hagan como tú crees o cualquier cosa puede destruir tu día, por lo más
mínima que sea, la solución es: ríete de las cosas. La risa es un remedio
infalible para la ansiedad y la depresión.
Cómo
reírse: Promueve y
exponte a diario a la hilaridad, no es sólo que dejes de tomarte en serio las
cosas o que te rías; lee libros de picaresca, y pasa el tiempo con amigos
risueños o que hagan tu vida más risible.
7.
Estar metidos en una relación tóxica
“Yo tengo muchos clientes
que sufren de ansiedad y depresión sin saber que eso obedece a que están
inmersos en una relación sentimental tóxica para ellos”, explica Leonardo: Ese
tipo de relaciones devoran la autoestima de las personas. Sus compañeros
sentimentales les hacen creer que son incompetentes o egoístas. Algunas veces,
a las personas les toma varios años percatarse de que su depresión y ansiedad
se originan en las relaciones sentimentales que sostienen, las cuales con el
tiempo pueden llegar a desmantelar su seguridad personal por completo.
Cómo
enfrentarlo: Es posible
que necesites ayuda. Primero, lee las señales que tienes a tu alcance para
determinar si tu pareja está siendo abusiva contigo. Luego pídele a un profesional,
a un familiar o a un amigo cercano que te ayude a corroborar si los símbolos
que has detectado son reales. De ser así, toma cartas en el asunto.
8.
No dormir lo suficiente
Dormir es un recurso
indispensable para poder restituir la energía. “Dormir afecta todo”, dice Clay.
Los sueños pueden ayudar a resolver problemas.
Sin el sueño nuestro sistema
biológico no podría funcionar correctamente, ya que es el mecanismo bajo el
cual nuestros organismos se regeneran del desgaste sufrido por la actividad
diaria.
Duerme
bien: Toma las medidas
necesarias: usa tapones para los oídos, no pienses en nada al acostarte,
medita, descansa el tiempo necesario, promueve la oscuridad, no comas mucho
antes de acostarte y anota cualquier preocupación o pendiente.
9.
No disfrutar de tiempo en soledad
Entre los amigos, el novio,
los compañeros de trabajo, tu mascota o tu hijo, no te es posible encontrar un
momento para estar solo. Es importante contar con al menos 10 minutos para uno
mismo, y que no sean en la ducha o en el baño.
Registra
tu tiempo: Agenda
también el tiempo a solas. Aprende a disfrutarlo y a evitar la ansiedad de
estar solo, y cumple con ese compromiso.
10.
No hablar con nadie
Si eres asiduo a las redes
sociales para mantenerte en contacto con tus conocidos, no estás teniendo un
contacto significativo con ellos. “Las páginas de Facebook son de
entretenimiento“, dice Clay, “no son conversaciones reales que nos permitan
entender a las personas. Al contrario, disminuyen nuestras experiencias y
sentimientos”. Michael Mantell, profesor de ciencias de la conducta de San
Diego, California, está de acuerdo con Clay: “Los electrónicos personales (como
los celulares) también impactan en la atención, en la necesidad de tener una
gratificación inmediata, y en las expectativas que tiene una persona de que, al
oprimir un botón, puede tener una conexión instantánea con alguien“, menciona
Mantell. “También hemos descubierto que tener únicamente interacciones
virtuales impacta en nuestra habilidad e interés para sentarnos en un mismo
lugar con alguien y tener conversaciones cara a cara”.
Cómo
cambiar: Recuerda que
los amigos reales son más importantes que los likes.
11.
No poder vivir sin teléfono móvil
¿Recuerdas cuando no
dependías de los gadgets? Si no lo puedes hacer, estás en problemas. “Todos los
dispositivos que tenemos tienden a sobreestimularnos“, dice Clay, “y, si
siempre estamos en línea, entonces nunca descansamos realmente y no regeneramos
nuestros cuerpos y nuestras mentes”, lo cual desemboca en depresión y ansiedad,
pues en realidad no hablas con nadie.
Cómo
modificarlo: Cambia tus
hábitos; crea un día a la semana de descanso de los aparatos electrónicos
(aunque sea sólo medio día). Si Dios descansó un día, ¿por qué tú no?
12.
Estar haciendo mil cosas al mismo tiempo
Como escribió Ray Bradbury,
es más fácil hacer una buena novela que escribir mil cosas malas al mismo
tiempo. En la contemporaneidad, realizamos más de una labor simultáneamente:
comemos revisando Facebook, vamos al baño y leemos, nos vamos a acostar
mientras estamos en WhatsApp o sacamos fotos para Instagram en una fiesta.
Alégremonos
ahora: Hacer muchas
tareas no es ser más productivo, tampoco hacerlas aceleradamente. Soltemos el
teléfono y prestemos atención a nuestro alrededor.
Texto de Samuel Zarazua.-





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